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Terra
La Coctelera

Point de Basse

Muchas veces, como me dijo por ahí un muy estimado amigo para mí, la vida da muchas vueltas, que te pueden dejar para arriba o para abajo según sea el caso.

Todos tenemos un punto donde empezamos, todo destino trazado debe partir de un punto en el espacio donde se quiere trazar y seguir su linea. Como todo en la vida tiene un comienzo largo, el apogeo muy corto y la decadencia, la más larga de todas.

Los vientos cambian, de un lado para el otro, pero hay situaciones en que todo lo tira al viento por que se decepciona de mucha gente que creyó que todo le ofrecían era el oro y el moro, pero sólo te dieron la tierra estéril donde siembran ellos.

Pero cuando uno se aferró y plantó las raíces en un terreno que no era del todo propicio y se apegó mucho a un origen que no era legítimo para su persona y le cuesta deshacerse de ello, es muy díficil desapegarse, llega a un punto del bajo fondo donde se desespera y no sabe qué hacer, mientras a su alrededor afuera del pozo la tormenta ruge con sus espantosos gemidos y para otras partes el sol brilla en el esplendor en la flor de la juventud de sus vidas, bien para ellos.

Mientras la lluvia cae en terreno infecundo, las pozas se acumulan, no haciendo brotar flores sino las espinas, los futuros verdugos que atormentaran su destino hasta que aprendan lo que era el point de basse (el punto de lo bajo).

No todos son Biron

*antes: para saber quién es Biron les diré: un personaje del siglo XVIII llamado Johann Ernst von Biron, el favorito de una zarina rusa, lo puse por que en su tiempo hizo lo que quiso, era muy malo y traicionero.

Hacía tiempo, en una ciudad, de cuyo nombre no me acuerdo en este momento, vivía un par de amigos. Se conocían en esas versiones de chat y cosas cibernéticas, de lo que se usa hoy en día. Bien, eran dos amigos, el nombre tampoco me acuerdo, pero mayor identificación los identificaré con el nombre de A y B. Todas las tardes pasaban en el chat, iniciado primero y luego una vez que acordaron juntarse ambos se vieron las caras por primera vez y la relación más se intensificó. A creía que B era el hermano que jamás iba a tener, B la persona que buscaba por mucho tiempo. Se vieron, estuvieron juntos, hasta que B le dijo a A que estaba pololeando con una mina llamada C. Después la amistad se enfrió en el msn su amigo se ponía B&C ... Teamomami... y luego empezó a no pescar a su amigo. Luego A, conoció a un compañero que se llamaba D. A confió en su nueva amistad pero D era de un caracter un poco extraño: tenía amigos mayores que él, tenía otras ondas y después de algunas desaveniencias con A, luego apenas se pescaban. B se enteró que hablaba su polola C con A, para prestarle ayuda, C y A también se volvieron amigos muy unidos hasta que la desilusión y su entorno que contribuyó a destruirlo, A y B volvieron a ser amigos tal cual como antes. Así se revelaba todo.

Symphonie pour Tamar

Esa noche fue como tantas otras. Siempre los mismos juegos de salón, las mismas oberturas, las mismas piezas de piano. Podría yo seguir con lo mismo interminablemente, pero ¿para qué seguir torturando mi juicio? Tanto pensar en eso me da miedo de perderlo. Ya no soportaba los mismos agravios, insultos, ofensas de parte que yo más quería. Así me pagaban, yo que todo lo dí por ellos. Eran tristes acordes, el piano cada vez decaía, los violines se apagaban unos tras otros. El eco de las voces de la noche se desesperaba y lloraba. Sólo una arpa me consolaba con su dulce música en medio de los voces decadentes. Mi prima se había acercado a mí como tantas noches, oyendo los mismos quejidos y sollozos que sufría cada noche. El viento con su aterrador sonido interrumpía las confidencias, que eran sólo superficiales, por que tras su puerta estaba la traición a punto de ser activada. Ella sólo vivía para ellos, quienes la concientizaban en contra mía. Sólo raras veces se podía guíar con su alma buena. Era algo interminable, una agonía horrenda.
Pero todo se apagó cuando la tormenta cobró nuevos bríos con su frenético allegro. Los violines no podían parar, los timbales con sus horribles truenos, los cellos en un alegre festín de graves acordes. Se fueron los fantasmas y quedé sola en mi habitación.
Estaba en silencio. Sólo oía como caían las gotas de la lluvia, como si un piano tocara nota por nota en medio de las voces invernales. Se escuchaban sus ecos, por que el horrible trueno y sus ejércitos de monjes negros rondaban por todos lados.
Tenía terror pero un dulce velo se apoderó de mí y los sonidos de una flauta lejana comenzaban una melodía junto al arpa, que me hicieron olvidar que estaba en mi habitación mientras la tormenta reinaba con todo su poder.
La niebla se disipó para descubrirme algo tan hermoso, que era imposible describir. Era una belleza inaudita. El rumor de un arpa me llevó hasta un pequeño riachuelo. Me miré en las aguas, pero de ellas sólo sus ecos se oían: “Tamar, Tamar, en estas aguas serás feliz”. El viento y todo el paisaje me llamaba. Los coros gritaban mi nombre y el viento me empujaba hacia una gran cascada, que no se podía describir. Eran metros iluminados por el sol, un abismo que no iba a terminar jamás.
Uno, dos, tres, movimientos tocaron mientras era llevada a un peñasco, el más alto de todos. El coro universal cantaba y todos los instrumentos resonaban para el cuarto movimiento que llamaron “Tamar”. Era una música que jamás podría ser igualada. Todos los vientos se juntaron y me lanzaron a las profundidades de la cascada. El piano tocó de la más alta a la más grave, como una caída frenética que terminó cuando me sumergí a las aguas. El concierto tuvo el más bello de los finales, cuando una danza acuática, la más bella de todas, retumbó en todas las profundidades del río, que no tenía final.
Desperté. Pero me noté transparente y el alba se asentaba con su airecillo típico. Sólo se oía mis ecos, pero veía como estaba acostada sobre mi cama con una flor en mis manos. Estaba tan bella, pero con una sonrisa en los labios. Fue la primera vez que sonreí. Lo último que ví fue un arpa triste que era tocada por mi prima, pero era el día más hermoso de todos. Los vientos me alejaron de allí y quedaron sólo los ecos que pudieron alguna vez, ser felices.

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Aaron= tenemos que practicar el francés ja!.